Que
Rajoy dijese que el desfile de las Fuerzas Armadas le parecía "un
coñazo", aparte de ser un uso del lenguaje machista que confiere a lo femenino connotaciones negativas (cuando algo es bueno se dice que es
cojonudo), fue una expresión que nos presentó en sociedad al líder de la oposición y por extensión al Partido Popular.
Esta afirmación la hago basándome más en todo lo que conlleva y demuestra esta, según algunos, anécdota que en el hecho concreto de que
Rajoy manifestase públicamente, a su pesar, que le apetecía pasar el domingo ocupando su tiempo en algo, para él, más satisfactorio (que tire la primera piedra quien esté libre de culpa).
La cuestión es, a mi
juicio, que todas esas puñaladas de españolismo que se daban en sus patrióticos pechos de hojalata, que todas esas consignas con las que buscaban demostrar que ellos eran los auténticos y únicos valedores de los símbolos nacionales y la Patria, han quedado evidenciadas como embusteras y descubierto el perverso juego de manipulación emocional al que desde siempre han tratado de someter a la opinión pública en nuestro país.
"El
PP defiende a España, el
PSOE la rompe y venden", este es el
argumentario de la estrategia del miedo que usa el Partido Popular, de la que tanto sabemos en nuestra ciudad.
Pues bien, el Partido Popular con todos sus discursos de
españolidad incluido, llamó "movimiento de liberación vasco" a los asesinos de
ETA; envió al ostracismo a la figura del Jefe del Estado; no para, a través de su
expresidente Aznar, de desprestigiar e insultar al Gobierno Español en el marco internacional, cada vez que tiene oportunidad; mantuvo la política más nefasta para la promoción del español como lengua en el mundo; y ahora le parece "un
coñazo" contemplar el despliegue y los efectivos de las Fuerzas Armadas Españolas en el día de la
Españolidad.
No es más español ni quiere más a España, el que más fuerte lo grita, sino el que más trabaja por ella, el que hace que se modernice, el que busca su proyección internacional desde un modelo no belicista, el que hace una España pionera en derechos y admirada socialmente, el que afronta sus problemas y el que propone soluciones.
Eso es ser español. Por eso soy socialista.